1. El curso tiene que ser relevante y significativo
Siempre debemos buscar la manera de establecer una conexión entre la información y las necesidades de formación de los estudiantes y, por supuesto, tratar que esta conexión sea evidente para todos los destinatarios del curso. Cualquier tipo de información, aunque pueda parecer densa y tediosa en un principio, puede presentarse de manera tal que resulte relevante y significativa para los estudiantes si sabemos cómo la utilizan en el mundo real.
La relevancia de la información puede determinarse a través de un análisis previo de necesidades que nos permita indagar acerca de las posibles aplicaciones del contenido en un contexto real. A partir de este análisis, se pueden construir escenarios que desafíen a los estudiantes a usar esa información, tomar decisiones y reconocer la importancia de aprender los nuevos contenidos para resolver problemas reales en su ámbito laboral.
2. Es esencial definir claramente los objetivos
Los objetivos de formación constituyen la parte central del curso. Los objetivos instruccionales bien planteados son algo así como unos buenos planos para el arquitecto. De la misma manera que el arquitecto necesita planificar la construcción para determinar el tipo de material que se utilizará, qué bloques se construirán primero, en cuánto tiempo, etc.; el diseñador instruccional selecciona el material o contenido más relevante para el curso, determina la secuencia de las actividades, decide qué método de impartición es el más apropiado (blended learning o sólo en línea, por ejemplo) y diseña procedimientos de evaluación que nos permitan medir mejor el impacto de la intervención educativa. Todo esto se hace a partir de los objetivos.
Por esta razón, es crucial preguntarnos ¿qué pretendemos lograr con este curso? ¿por qué es necesario que este curso exista? ¿buscamos un cambio de comportamiento? ¿queremos informar acerca de una nueva reglamentación?, etc.
3. Darle libertad al estudiante
Muchas veces subestimamos los conocimientos previos de los estudiantes. En su mayoría, los destinatarios de nuestros cursos son adultos con estilos de aprendizajes diferentes, un bagaje de conocimientos sólido y diversas experiencias. Por eso, creo que vale la pena «salirse un poquito del molde» y darles libertad para navegar libremente en el curso y descubrir a su manera lo que necesitan aprender.
Los cursos lineales, es decir, aquellos cursos que demandan la visualización de contenido pantalla tras pantalla pueden desmotivar mucho al estudiante. En cambio, si permitimos que el estudiante «controle» su propio aprendizaje, seleccione información y omita procedimientos que ya conoce (por ejemplo, un tutorial acerca de cómo navegar a través del contenido del curso) estaremos creando un curso verdaderamente centrado en el estudiante.
4. Una razón para usar la información
Crear un contexto que emule una situación de la vida real y que le exija al estudiante buscar la información necesaria para resolver un problema es el tipo de procedimiento que promueve un aprendizaje duradero y significativo. Por eso, como dijimos anteriormente, en lugar de una serie de pantallas del tipo Leer-Continuar, deberíamos plantearle al estudiante un problema situado en un contexto y proporcionarle sólo la información relevante para resolver ese problema.
Si optamos por el enfoque tradicional, el centro del curso es la información y el objetivo principal es lograr que el estudiante simplemente recuerde una gran cantidad de información el mayor tiempo posible a fin de aprobar la evaluación final. En el segundo caso, el curso está contextualizado y centrado en un problema mientras que la información es una herramienta para razonar, reconocer y tomar decisiones. El objetivo es, entonces, lograr que el estudiante use y aplique la nueva información.
5. Considerar el ritmo de aprendizaje y el flujo de la información
De la misma manera, que no podemos pretender que el estudiante memorice una gran cantidad de información, tampoco podemos presentar todo el contenido de una sola vez. No se trata de acumular o sumar información tras información. Es necesario segmentar el contenido en objetos de aprendizaje y, luego, secuenciarlos para formar una unidad coherente.
La correcta secuenciación y flujo de información puede lograrse a través de la presentación de parte del contenido y posteriores oportunidades de práctica, uso y aplicación. Personalmente, no soy muy partidaria de los cursos que presentan sólo información en todas las pantallas para luego concluir con un examen de opción múltiple. Dos palabras claves: creatividad e interactividad.
6. Buscar soluciones flexibles y creativas
A veces, muchos profesionales que se dedican al e-learning promueven una visión idealista acerca de cómo debe diseñarse un curso, y esto puede perjudicar la creatividad y la innovación en los cursos. Por esta razón, encontramos propuestas de capacitación que no ofrecen alternativas interesantes para atraer al estudiante y para evitar una carga cognitiva excesiva cuando se presenta la información.
Curso de educación vial. Ejercicio con simulación.
Buscar ideas en actividades totalmente diferentes a la industria del e-learning como programas de televisión, publicidades, o simplemente actividades cotidianas, es un buen comienzo si queremos ofrecer un curso distinto. Por ejemplo, en esta simulación se utiliza una situación de la vida real y a través de la ejercitación de opción múltiple se le plantea al estudiante un problema relevante. Es decir, no se trata simplemente una actividad del tipo Leer-Responder.
7. Es importante crear un curso que sea visualmente atractivo
En términos generales, podemos decir que la mayoría de nuestros estudiantes sentirán curiosidad por la información que se presenta de una manera interesante y visualmente atractiva. Pantallas con un texto denso o ejercitación monótona del tipo Pulsar-Continuar no atraerán su atención.
Curso de educación vial. Actividad interactiva con ilustraciones. ¿Qué elementos se debe llevar obligatoriamente para circular?
La organización de los elementos en la pantalla, el uso de gráficos e imágenes, la correcta elección de colores y fuentes, entre otros aspectos, ayudan a que el estudiante se sienta inmerso en un contexto. Ahora, te pido que compares las dos imágenes anteriores con la siguiente presentación. ¿Cuál crees que atraerá la atención de los estudiantes por presentar la información (o actividad) de una manera mucho más interesante?
8. Feedback: más allá de bien o mal
Cuando se enumeran las ventajas del e-learning frente a alternativas más tradicionales, se hace hincapié en la inmediatez del feedback que reciben los estudiantes. Sin embargo, el feedback no tiene que ser sólo inmediato sino que también tiene que significar una contribución relevante al proceso educativo.
Curso de educación vial. Actividad con feedback.
Como todos los elementos de diseño instruccional que utilizamos en los cursos de e-learning, tiene un rol importante que desempeñar, en este caso, tiene que suplir las explicaciones que un docente ofrecería frente a una respuesta correcta o incorrecta en instancias presenciales. Por ello, el feedback tiene que ser de calidad y justamente retro-alimentar a los estudiantes con explicaciones que no necesariamente necesitan ser exhaustivas pero sí claras y precisas.
9. Ser consistente con los elementos de navegación
Esta idea de ser consistente con los elementos de navegación está muy relacionada con la regla 3 «Darle libertad al estudiante.» Creo que es importante guiar correctamente a los estudiantes pero también es importante que descubran por sí solos lo que necesitan aprender, respetando así sus conocimientos previos, sus tiempos y sus necesidades reales de formación.
Curso de campaña de venta para call center. Elementos de navegación.
Si logramos que la navegación sea clara y somos consistentes con el uso de los elementos que presentamos en cada pantalla, el estudiante puede omitir procedimientos e información que ya conoce para concentrarse en lo que verdaderamente necesita aprender. A través de instrucciones claras, iconos estándar para llevar a cabo las funciones básicas, material de referencia opcional, etc., podemos adoptar un rol de «facilitadores» del aprendizaje y ayudar a los estudiantes a encontrar el camino de aprendizaje adecuado.
10. Vale la pena arriesgarse con una idea innovadora
Podríamos decir que ésta es la regla de oro porque tiene que ver con el hecho de comprometerse a diseñar cursos atractivos y eficaces, mejorando de esta manera nuestras prácticas en el campo del e-learning. Un juego o una simulación contextualizada, por ejemplo, puede marcar una gran diferencia con respecto a otros cursos y definitivamente convertirse en una experiencia de aprendizaje memorable para los estudiantes.
Curso de educación vial. Ejercicio de arrastrar y soltar. ¿Qué documentación debe llevarse obligatoriamente para circular?
Conclusión
Éstas son las reglas o ideas que consideramos esenciales a la hora de diseñar cursos de calidad. Si bien es cierto que cada desarrollador puede aplicar diferentes técnicas para darle un toque de personalidad e innovación a cada curso, también es importante fundamentar nuestras decisiones con principios teóricos. Conocimientos acerca de pedagogía y diseño gráfico, por ejemplo, combinados con una buena dosis de creatividad pueden ayudarnos a crear cursos cada vez más efectivos ¿no lo crees?
Debido al cambio constante que enfrentan las organizaciones en la actualidad, la capacitación debe ser cada vez más sofisticada, flexible y accesible. La modalidad de e-learning resulta ser una forma efectiva para que las empresas alcancen sus expectativas de formación. En este artículo, discutiremos brevemente la forma en que abordamos un proyecto de estas características.
Los MOOC (del inglés Massive Online Open Course) son cursos abiertos, que se distribuyen gratuitamente y promueven la participación y el intercambio tanto de recursos como de ideas. Conectando a un gran número de estudiantes interesados en el mismo tema, los MOOC se perfilan como redes masivas de personas y recursos para el aprendizaje continuo.