Mayra Villar | 25 de junio de 2012

Comunicarse para aprender, aprender para innovar

Hoy por hoy, existen carencias organizacionales que afectan el aprendizaje. Es aquí, donde las nuevas tecnologías pueden tener un rol fundamental si se utilizan estratégicamente para llenar esos vacíos, permitiendo la comunicación activa, el aprendizaje continuo y la innovación en las prácticas.


El aprendizaje informal, es decir lo que se aprende a partir de la experiencia y la práctica, adquiere especial relevancia en los contextos laborales. Cuando las nuevas ideas y los conocimientos adquiridos a partir de la experimentación convergen, puede allanarse el terreno para la resolución efectiva de problemas y la gestión adecuada de los cambios. Por esta razón, es importante:

 

  • Conectarse con quienes tienen más experiencia en un trabajo o temática determinados.
  • Generar y compartir ideas, experiencias y conocimientos.
  • Conocer lo que nuestros colegas están haciendo.
  • Aprovechar al máximo el conocimiento compartido a través de las redes de aprendizaje.

 

Las TIC facilitan todas estas prácticas y además pueden emplearse para sistematizar y organizar los saberes internos a fin promover la interacción espontánea y la formación continua. De esta manera, se podría construir la infraestructura necesaria para la innovación.

 

La flexibilidad y escalabilidad que caracteriza a las tecnologías educativas como el eLearning, el mLearning y el uLearning contribuyen con la generación, intercambio y aplicación de conocimientos de forma permanente.

 

El objetivo es desarrollar y compartir una inteligencia colectiva a través de la comunicación efectiva con el objetivo de desarrollar nuevos conocimientos y así poder innovar. Los cuerpos de conocimiento generados por usuarios, interconectados, rápidamente adaptables y abiertos a todos es el vehículo para el progreso.

 

Fuentes




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