Mayra Villar | 17 de agosto de 2010

Las estrategias instruccionales

Crear un curso de e-learning requiere más que la recopilación y digitalización de datos y documentos. Es necesario analizar el material que se pretende enseñar para definir objetivos de aprendizaje claros como así también seleccionar los contenidos relevantes y recursos efectivos para diseñar auténticas experiencias educativas, en lugar de simples recipientes de información.


Definiendo objetivos claros

1

Mostrar a los estudiantes qué se espera de ellos y por qué vale la pena tomar el curso promueve la motivación. Saber cómo una determinada práctica educativa contribuye con el desarrollo profesional y ayuda a desempeñarse de una manera más eficiente en el ámbito laboral es el mejor incentivo para comenzar un curso y no abandonarlo.


2

Definir objetivos que puedan medirse y contribuyan con el crecimiento de la organización. Por ejemplo: “Este curso ayudará a los empleados a aumentar sus ventas en un 25%.” De esta manera, al finalizar el curso, podremos demostrar cuál es el aporte real de una determinada intervención formativa con respecto a las metas generales de la empresa.

Sólo la información relevante

3

Reducir la cantidad de datos que se presentan para que el estudiante utilice sus conocimientos previos, busque información y saque sus propias conclusiones. Muchas veces subestimamos el bagaje de conocimientos y experiencias que traen consigo los estudiantes. Este es un error grave porque puede llevarnos a presentar información que resulta tediosa y, a veces, hasta obsoleta.


4

Proporcionar recursos adicionales como glosarios y documentos con el objetivo de no saturar de información a los estudiantes y concentrarse en el desarrollo de destrezas.

Recursos súper efectivos

5

Emplear una consigna que lleve a descubrir información hace que los estudiantes quieran continuar, sin que se vuelva un proceso automático. ¿Cuánto puede aprender un estudiante si sólo lee rápidamente pantalla tras pantalla?


6

Ofrecer una variedad de actividades para atender distintos estilos de aprendizaje. Además, cada actividad debería tener un propósito determinado y exigir al estudiante un rol activo.

Uso y abuso de multimedia

7

Las actividades deben basarse en situaciones y problemas del mundo real para que tanto el ejercicio como el feedback sean relevantes, teniendo en cuenta el contexto de trabajo de los estudiantes.


8

Evaluar cuándo el audio complementa el texto y cuando entorpece la presentación del contenido. Así como cada actividad debe tener un propósito determinado, cada recurso que se emplea debería justificarse a partir un principio pedagógico.

Síntesis

Éstas son algunas de las estrategias instruccionales que constituyen la base en el diseño de cursos de calidad y procesos de formación diferentes que trascienden la mera transmisión de información, centrándose verdaderamente en el desarrollo de capacidades.


Bibliografía

  • Making change. Ideas for lively elearning [En línea]. Disponibles en: http://blog.cathy-moore.com/
  • Khan, Badrul (2005). Managing E-learning Strategies: Design, Delivery, Implementation and Evaluation. Information Science Publishing. Hershey, USA.







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