Mayra Villar | 26 de abril de 2010

Factibilidad

Muchas veces estamos tan concentrados en el producto final, en alcanzar los objetivos de venta, en conseguir el trabajo, o en cualquier otra acción que represente el “punto final” de algo, que obviamos las bases fundamentales para poder alcanzar fehacientemente nuestras metas.


“Del dicho al hecho, hay mucho trecho”: acerca del estudio de factibilidad

La planificación cuidadosa, la organización y la previsión responsable son conceptos claves a la hora de subirse a la vorágine de un proyecto. Por esta razón, necesitamos evaluar variables, ventajas y desventajas como así también describir en forma detallada todos los pasos de nuestro plan de trabajo de principio a fin. Es decir, necesitamos ser “guionistas” inteligentes y meticulosos para poder concretar nuestras ideas.
Los proyectos de e-learning no son ajenos a este tipo de abordaje y exigen un análisis de factibilidad en sus etapas iniciales a fin de determinar la posibilidad de satisfacer las necesidades del cliente de la mejor manera posible. Grosso modo, podemos enumerar algunos factores técnicos y pedagógicos que debemos analizar para ofrecer soluciones adecuadas y flexibles:


1. Aspectos técnicos

  • Complejidad de la infraestructura tecnológica.
  • Accesibilidad, interoperabilidad, reutilización y durabilidad del sistema.
  • Necesidades de hardware y servidor.
  • Hardware y software que requiere el usuario.
  • Número de usuarios-estudiantes.
  • Costos de mantenimiento.
  • Conocimientos técnicos del personal soporte.
  • Interfaz.
  • Sistemas de Seguridad y acceso de los materiales.
  • Gestión de cursos.
  • Versatilidad de administración de usuarios.
  • Modalidades de contratación de la licencia.


2. Aspectos pedagógicos

  • Elección y justificación de la metodología.
  • Diseño e implementación de sistemas de ayuda y tutorías.
  • Diseño de contenidos, herramientas y recursos.
  • Organización y secuenciación de contenidos.
  • Presentación de contenidos en unidades temáticas, mapas conceptuales, etc.
  • Creación de referencias como glosarios, índices, enlaces, etc.
  • Utilización e integración de elementos multimedia.
  • Procedimientos e instancias de evaluación.
  • Tipos de actividades.
  • Modalidades y dispositivos de comunicación.


Tener en cuenta todos estos aspectos nos permitirá:

  1. Adecuar nuestros productos a cada cliente.
  2. Reducir potenciales errores y problemas técnicos.
  3. Usar los recursos tecnológicos de una manera más eficiente.


Bibliografía




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